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Mujeres, líderes de sus vidas! Mujeres que viven de forma especial, sabiendo lo que quieren y poco conocedoras de todo lo que dan... No me considero misógina pero hay que reconocer que hay mujeres que tienen mucha valía, personas con un carácter y unas cualidades únicas. Seguro que hay estudios científicos, antropológicos que explican porqué o cómo algunas mujeres pueden llegar a hacer algunas cosas tan increíbles, cómo alguien puede desarrollar tanto sus potencialidades. No estoy pensando en nadie lejano, ni siquiera en alguien ajeno a mí. Vivo rodeada de muchos ejemplos que me dan mucho que pensar. Empezando por una madre que trabaja sin descanso por conseguir aquello en lo que cree, una mujer que se conforma con poco y disfruta de la sencillez. No espera recibir nada pero ella da todo lo que tiene. Cree en el trabajo, en el cariño, en el dialogo, en la familia. Nunca dejará de ejercer de madre por mucho que ahora sea abuela. Pienso también en mis amigas; en una que ha ejercido de madre de sus hermanas, que adora la gente y siempre está dispuesta a ver en cada uno de nosotros lo mejor que llevamos dentro, alguien que vive pensando en los demás, que contempla la vida de forma confiada, abierta y generosa. Como todas estas mujeres en las que estoy pensando, no sabe hasta qué punto vale ni cuánto bien hace a los que estamos con ella. Inteligente, honesta y luchadora. Hace que todo parezca fácil, incluso irse de vacaciones al Líbano. Otra de mis amigas es de ese tipo de personas que transmite una calidez muy especial. No hace falta ni siquiera conocerla, basta con mirar en esos ojos tan limpios y llenos de vida. Afortunada de conocerla he vivido con ella momentos muy intensos, difíciles, que nos unieron aún más y que la hicieron más fuerte. Somos producto de lo que vivimos y de lo que sentimos. Ella es una gran conocedora de las emociones; agradecimiento, generosidad, honestidad, alegría, entrega... Siguió su sueño hasta hacerse antropóloga y venció el miedo para irse con su gran corazón a Senegal. Seguro que allí ha hecho mucho bien y ha dejado una gran huella. Ahora pienso en una mujer que pelea, por tercer año consecutivo, para ser madre. Inyecciones, niveles hormonales altos, ilusiones en juego, una gran esperanza de futuro... y malos resultados. El dolor de desear algo que parece negársele, la contención de un amor que estaba destinado a un hijo que no llega. La soledad y la impotencia de pelear con un destino que se antoja cruel. Demasiados porqués y mucha rabia acumulada. Cada día batalla con sus pensamientos y vence su alegría, sus buenos sentimientos y la importancia que concede a la sencillez. No quiere regodearse en su injusticia y pasa página cada mañana cuando comienza un nuevo día. Entrega lo mejor de sí, se preocupa por los demás para vencer su desaliento y procura que su mirada azul se muestre luminosa. Otra gran mujer, mi tía. En dos días se casa su hijo pequeño y todo su pensamiento está en su marido fallecido. Semejante día supone el esfuerzo de no llorar para ofrecer lo que ella es o era porque nunca ha vuelto a ser la misma. Su compañero de viaje la dejó inesperadamente y todavía sigue buscando su norte. Inteligente, cariñosa, luchadora... muy madre. Fuerte, valiente sigue buscando su lugar en este mundo tan vacío para ella. Todas son ejemplos de grandiosidad, todas tienen algo que las hace especiales, todas están llenas de buenos sentimientos, todas miran hacia delante y se entregan a lo que creen que merece la pena. Ninguna está dispuesta a admitir su enorme valía, prefieren seguir trabajando a detenerse a pensar en lo que son. Estoy convencida de que el mundo es un lugar increíble gracias a gente como ellas. Por lo menos mi mundo es mucho mejor con ellas dentro y las admiro cada día. Disfruto de cada minuto a su lado y procuro aprender, me dejo llenar de sus esencias y me gusta colarme en sus ojos para ver las cosas como ellas las ven. Son mujeres increíbles pero muy reales. Muy especiales. …Os quiero y admiro mucho y creo que es necesario decirlo. Sonia Seoane Una mamá excepcional. “El día que nació mi hijo sentí que recibía el mejor regalo de toda mi vida y para siempre. Con él nací otra vez. Ahora soy madre”. Gracias Sonia por tan lindo obsequio, tu experiencia!! |
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