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La Pé;rdida, el Abandono y el Duelo

Conozco a Laura desde hace varios años y pronto nos hicimos muy amigas, es de esta clase de personas con las que te sientes cómoda enseguida, con la que siempre encuentras algo por lo que reírte.

El amor ciega a mi amiga Laura que tiene la idea que soy la persona indicada para escribir sobre algo y colgarlo así en la página Web de Naskendi. Así que después de intentar zafarme en varias ocasiones de este compromiso, de hacerme la olvidadiza y de pensar que Laura desistiría en su empeño, aquí estoy... para que lo vamos a negar, no quiero que Laura deje de pensar que soy la persona indicada.

Voy a contaros algo sobre mi: soy esa clase de chica que nunca ha tenido un problema más allá de berrinches adolescentes, provengo de una familia bastante estable, he crecido en un barrio donde el bocata te lo daba cualquier vecino/a, la puerta de mi casa nunca se ha cerrado con llave por la noche, rodeada de gente que me quería, con un pueblo para crecer y experimentar todo lo que la ciudad no me permitía; trabajadora social de vocación y sin problemas para encontrar trabajo. Con 25 años me toca una casa para jóvenes del ayuntamiento si, de esas que no le tocan a nadie; soy de esa clase de chica que tiene una estrella encima de la cabeza que me acompaña allá por donde voy.

Me he dedicado toda mi vida a dar consejos sobre problemas que nunca he vivido; a la gente que atiendo, a mis amigas con sus problemas económicos y con sus problemas de amores, etc.

Un día mi vida perfecta se me cayó encima y viví lo que se llama una ruptura amorosa; de las grandes, de las que de repente te vuelven la vida del revés, o al menos, así lo viví yo. Empecé a leer sobre el duelo para identificar lo que me estaba pasando. Me di cuenta que todos los artículos que leía, incluso todos los foros que encontraba sobre el tema (si, cuando una está desesperada todo vale) hablaban sobre el duelo del abandonado, esa persona que sin esperárselo se encuentra de repente sin su amada o amado y yo me preguntaba: ¿Y el duelo del que abandona? ¿Del que decide romper una relación acabada? ¿A esta persona no le duele? ¿No pasa por un proceso similar?

En mi caso yo era esta persona, después de vivir con el que pensaba, era el hombre de mi vida, de crear un hogar que yo definía como perfecto y que todos los de mi alrededor estaban de acuerdo con esta definición; me di cuenta que algo fallaba y en este momento un miedo negro (si, es de color negro) tapaba esa estrellita que estaba sobre mi cabeza.

Durante meses, y aún viviendo con mi pareja, pasé por la aceptación de mi nueva realidad y sobre todo por la culpa, “tengo todo en mi vida para ser feliz y sin embargo no lo soy”. ¿Cómo voy a hacerle esto a mi compañero de vida? “es tan maravilloso y yo no lo veo”, y sobre todo, ¿Qué van a pensar los demás sobre mi? ¿Me seguirán queriendo aunque ya no esté con él?

Un día me decidí, me armé de valor, hable con él y todo se acabó. En este momento empezó el duelo para mí.

Pero, ¿cómo es el duelo? El duelo es dolor, dolor físico. Es un dolor que va del estómago a la garganta y vuelve. Es un dolor incómodo, un dolor que huele a muerte. En mi caso era como un saco de escombros que me caía encima de la cabeza cada vez que llegaba a mi casa y tenía que darme cuenta que él ya no estaba.

Es un dolor del que necesitas huir, todo el mundo te dice que va a pasar que va a dejar de doler y yo no paraba de preguntarme cuándo.

Creo que si alguien me hubiera dicho que haciendo el pino puente con una mano levantada señalando al cielo dejaría de doler lo hubiera hecho sin pensar. En mi caso yo no acepté mi situación sino que acepté este dolor; y deje que doliera y me dedique a llorar, lloré en casa, por la calle, en el bus, en el trabajo..., cuando dejaba de llorar me quedaba una sensación de tranquilidad momentánea que duraba hasta la siguiente llorera y así pasaron mis días.

No se si el tiempo todo lo cura (frase mil veces repetida por mis familiares y amigos/as) creo que las lágrimas un día se acaban y en ese momento cuando ya no lloras debes plantearte qué hacer para que la tranquilidad siga acompañándote.

¿Como se supera el duelo? No lo se, yo aún estoy intentando superarlo pero no es el tiempo lo que más ayuda, es la gente que está a tu lado para escucharte y te acompaña durante ese tiempo.

¿Y ahora qué? Pues ahora a esperar volver a ser esa persona que le da consejos a los demás; a la gente que atiendo, a mis amigas con sus problemas amorosos... a compartir ese tiempo con ellos/as. Siempre volvemos a reírnos, eso es lo bueno de todo esto.


Naxa Barrio
Trabajadora Social y Mediadora Familiar.

Gracias Naxa
por compartir tu aprendizaje
y permitirnos aprender de él.

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